Todo inicia en el período de 1986 a 1989, tiempo durante el cual cursé mi bachillerato en el cbtis 228 y auxiliaba en ocasiones, al maestro de computación, durante las prácticas en las computadoras, sin imaginar siquiera lo que ocurriría mas adelante. Al terminar mi carrera de técnico en administración, ingresé al instituto tecnológico de Parral a la carrera de contaduría, y en diciembre de 1989 me llaman del cbtis para invitarme a trabajar frente a grupo con la materia de computación, acepté, no sin antes pensar en el temor de estar frente a un grupo de jóvenes que en algunos casos tendrían mi edad o más (18 años), pero al mismo tiempo agradeciendo la oportunidad, ya que necesitaba de un ingreso para seguir sosteniendo mis estudios. Mis primeras clases fueron sumamente difíciles, sin ninguna orientación previa, donde el día anterior a la clase, preparaba mi material, memorizaba el contenido, y al día siguiente llegaba y recitaba todo lo memorizado, los nervios me hacían ir muy aprisa y cuando me quedaba tiempo en la clase ya no sabía que hacer, pero en las generaciones con las que me tocó iniciar encontré comprensión y respeto. Reconozco que existieron momentos en los que estuve a punto de darme por vencida y dejar mi empleo, pero afortunadamente no lo hice y aún continúo aquí. Otro factor que de alguna manera dificultó más mis inicios en la docencia, fue que apenas iniciaba mi carrera y entre el estudio y el trabajo, absorbían todo mi tiempo.
Ahora, mi trabajo en las aulas es diferente, lo disfruto en lugar de sufrirlo como al principio, pero sé que sigue presente en mí, la necesidad de tener una preparación pedagógica. De mi labor en las aulas, puedo decir que lo que me produce insatisfacción es que las generaciones cada vez valoran menos el trabajo del maestro, carecemos de los recursos o infraestructura adecuada, los grupos son numerosos, en fin, pero a pesar de todo, nada empaña la gran satisfacción que me da mi trabajo, porque puedo aportar mi granito de arena, en la educación integral de cada uno de mis alumnos, porque en mi trabajo ningún día es igual a otro y porque cuando logro una identificación real con el alumno puedo ayudarlo en algún problema, orientarlo o por lo menos escucharlo y atenderlo, ya que en ocasiones lo que el joven busca es solo un poco de atención.
Hoy después de más de 18 años de iniciar mi labor docente, por casualidad o por el destino, yo que sé, estoy consciente de que aún tengo mucho por aprender, sé que la docencia en este nivel medio superior me atrapó y no me imagino realizando otra actividad.

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